Una investigación por prácticas anticompetitivas puede depender de la correcta lectura de una cifra, una cláusula contractual o un modelo económico. Esta guía para peritaje antimonopolio está dirigida a abogados, empresas y equipos de cumplimiento que requieren una opinión técnica sustentada, comprensible y útil dentro de un procedimiento formal en México.
El peritaje en materia de competencia económica no consiste en confirmar la posición de una parte. Su función es analizar hechos verificables con una metodología económica pertinente y explicar sus resultados de manera que la autoridad, el tribunal o las partes puedan examinarlos. La utilidad del dictamen depende tanto de su razonamiento como de la calidad, trazabilidad y suficiencia de los documentos que lo respaldan.
Qué debe resolver un peritaje antimonopolio
Un peritaje antimonopolio debe responder preguntas concretas que exigen conocimiento económico especializado. Según el asunto, puede tratarse de definir un mercado relevante, valorar poder sustancial, estimar efectos de una conducta, revisar incentivos de exclusión, cuantificar daños o evaluar las condiciones de competencia en una concentración.
No todos los asuntos requieren el mismo alcance. Una controversia sobre precios predatorios exige revisar costos, precios y la posibilidad de recuperación de pérdidas. Un caso de ventas atadas o exclusividades requiere entender la estructura contractual, las alternativas de los compradores y las barreras de entrada. En una concentración, el análisis puede concentrarse en traslapes horizontales, relaciones verticales, concentración de mercado y efectos previsibles sobre precios, calidad, innovación o acceso.
La pregunta técnica debe estar delimitada desde el inicio. Pedir al perito que determine si una conducta fue “ilegal” suele confundir el objeto de la prueba: la calificación jurídica corresponde a la autoridad competente. El perito aporta elementos económicos y técnicos para que dicha autoridad valore los hechos bajo el marco normativo aplicable.
El encargo pericial debe ser preciso
Una solicitud útil identifica el procedimiento, las cuestiones a responder, el periodo analizado, las partes involucradas, la información disponible y las limitaciones conocidas. También debe precisar si se requiere un dictamen inicial, observaciones a un peritaje contrario, una cuantificación, una opinión para estrategia procesal o la comparecencia del experto.
La precisión protege tiempo y recursos. Un encargo demasiado amplio puede producir un análisis extenso pero poco útil; uno excesivamente limitado puede impedir revisar variables que cambian la conclusión. El equilibrio depende de la etapa procesal, de los puntos controvertidos y del acceso real a la evidencia.
Metodología para un peritaje de competencia económica
La metodología debe seguir el problema, no al revés. No existe una fórmula única para todos los mercados ni un indicador que por sí solo pruebe la existencia o ausencia de poder de mercado. Por ejemplo, una participación elevada puede ser relevante, pero debe interpretarse junto con barreras de entrada, capacidad de expansión de competidores, poder de negociación de compradores, diferenciación de productos y dinámica de innovación.
El análisis comienza normalmente con una revisión ordenada de la teoría del caso y de los hechos. A partir de ello se formula una hipótesis económica verificable. Después se seleccionan fuentes, se depuran bases de datos, se definen criterios de comparación y se aplican las herramientas necesarias. La conclusión debe distinguir claramente entre datos observados, supuestos empleados e inferencias del experto.
Definición de mercado relevante
La delimitación de mercado relevante suele ser uno de los puntos centrales. Requiere examinar qué bienes o servicios son sustituibles desde la perspectiva de la demanda y, cuando corresponde, de la oferta. También importa la dimensión geográfica: un mercado puede ser local, regional, nacional o incluso transfronterizo, según costos de transporte, regulación, cobertura de redes, preferencias de consumidores y condiciones comerciales.
En sectores de telecomunicaciones, el análisis exige cuidado adicional. La infraestructura, las concesiones, la interoperabilidad, la cobertura, los costos de cambio y los efectos de red pueden modificar de forma relevante las alternativas disponibles para usuarios y competidores. Las categorías comerciales utilizadas por una empresa no siempre coinciden con el mercado económico que debe evaluarse.
Datos, documentos y consistencia
La evidencia debe revisarse antes de extraer conclusiones. Estados financieros, listas de precios, facturas, contratos, comunicaciones internas, estudios de mercado, bases de clientes y reportes regulatorios pueden ser relevantes, pero no tienen el mismo alcance ni el mismo nivel de confiabilidad.
Es indispensable identificar el origen de cada archivo, su fecha, cobertura, unidad de medida y posibles cambios en su elaboración. Una base que mezcla periodos fiscales con periodos calendario, o precios brutos con precios netos, puede alterar por completo un resultado. Cuando faltan datos, el dictamen debe indicarlo y explicar cómo afecta las conclusiones; ocultar una limitación debilita la prueba.
Cuando la documentación proviene del extranjero o está redactada en otro idioma, su traducción debe conservar la terminología técnica, la estructura probatoria y el sentido jurídico del documento. Una traducción informal puede generar ambigüedades en conceptos económicos, definiciones contractuales o condiciones regulatorias. En procedimientos formales, la intervención de un perito traductor certificado permite dar trazabilidad y responsabilidad profesional a esa pieza documental.
Cómo evaluar efectos y daños
En competencia económica, la existencia de una conducta no equivale automáticamente a la existencia de un efecto anticompetitivo cuantificable. El peritaje debe explicar el mecanismo económico propuesto: cómo una práctica habría afectado precios, volúmenes, márgenes, calidad, innovación, acceso a insumos o capacidad de competir.
La comparación es determinante. Para estimar daños, por ejemplo, puede ser necesario construir un escenario contrafactual: qué habría ocurrido razonablemente sin la conducta investigada. Ese escenario puede apoyarse en periodos anteriores, mercados comparables, clientes no afectados, cambios regulatorios o modelos econométricos. Cada alternativa tiene ventajas y riesgos. Un periodo histórico puede no ser comparable si hubo una crisis de insumos; un mercado externo puede tener reglas y hábitos de consumo distintos.
Por ello, las estimaciones deben acompañarse de pruebas de sensibilidad. Si una conclusión cambia sustancialmente al modificar un supuesto razonable, el dictamen debe reconocerlo. La fortaleza técnica no proviene de presentar una cifra con apariencia de exactitud, sino de demostrar que la cifra resiste preguntas razonables sobre sus bases.
Requisitos formales de un dictamen pericial
Un dictamen eficaz debe ser claro para lectores no especializados sin simplificar indebidamente el análisis. Conviene que exponga el objeto del encargo, los documentos revisados, la metodología, los cálculos, los supuestos, las limitaciones y las conclusiones. Los anexos deben permitir ubicar la fuente de cada dato relevante y reproducir, en la medida posible, los resultados.
La independencia del experto también es esencial. El perito debe señalar su experiencia profesional, su especialidad y cualquier circunstancia que pueda ser pertinente para valorar su opinión. La credibilidad no se obtiene mediante afirmaciones categóricas, sino mediante una explicación verificable y una actuación consistente con los deberes procesales aplicables.
La presentación oral requiere la misma preparación que el documento escrito. Durante una audiencia o comparecencia, el experto debe poder explicar por qué eligió una metodología, qué alternativas consideró, cuáles descartó y qué impacto tienen las limitaciones de la información. Respuestas directas, técnicamente fundadas y limitadas al ámbito de la especialidad suelen ser más útiles que argumentos defensivos.
Errores que comprometen un peritaje antimonopolio
El error más frecuente es iniciar el análisis con una conclusión predeterminada. También resultan problemáticos el uso de datos incompletos sin advertencia, la definición de mercados basada sólo en etiquetas comerciales, la cita de indicadores sin contexto y la confusión entre una opinión económica y una conclusión jurídica.
Otro riesgo habitual es entregar la información tarde. Los peritajes de competencia suelen requerir depuración de bases, revisión documental y contrastes metodológicos que no pueden realizarse de forma seria en plazos artificialmente reducidos. La intervención temprana del especialista permite identificar vacíos de prueba, solicitar documentos pertinentes y evitar que el expediente se construya sin una lógica económica suficiente.
En asuntos con documentos bilingües, bases internacionales o comunicaciones corporativas complejas, la coordinación entre litigio, economía y traducción certificada debe definirse desde el inicio. Cada versión documental debe conservar consistencia terminológica, fechas, cifras y referencias internas. Una discrepancia menor puede convertirse en un punto de impugnación innecesario.
Un peritaje bien planteado no sustituye la estrategia jurídica, pero puede darle fundamento técnico y ordenar un expediente complejo. Antes de ofrecer una prueba pericial, conviene definir con exactitud qué debe probarse, qué datos lo sustentan y qué profesional cuenta con la especialidad adecuada para explicarlo ante la autoridad. Esa preparación reduce contingencias y permite que el análisis económico cumpla su función probatoria.


